Bienvenidos a nuestra "Actividad de Aprendizaje 7 - 5to. Grado"
Antes de comenzar nuestra sesión te recomendamos lavarnos las manos constantemente, usar mascarillas, si sales mantener la distancia mínima de un metro y sobre todo quédate en casa para así evitar contagios y juntos vencer al coronavirus.
¿QUÉ APRENDERÉ HOY?
LISTA DE COTEJO (Articulo de opinión)
Esta lista te ayudará a autoevaluar tu trabajo realizado, marca con una X. SI / NO según corresponda:
¿QUÉ NECESITAREMOS?
LA PROMOCIÓN DE LA PAZ (DSI 488-496)
Nos iluminamos de la Palabra de Dios:
Lee el Evangelio de Lucas 10, 25 – 37.
Génesis 17,2: La Paz es, ante todo, un atributo de Dios: “Yahveh-Paz. La Paz se funda en la relación primaria entre todo ser creado y Dios mismo, una relación marcada en rectitud.
1 Corintio 22,8-9: La Paz y la violencia no pueden habitar juntas, donde hay violencia no puede estar Dios.
Numero 6,26: La Paz es el efecto de la bendición de Dios sobre su pueblo: “Yahveh te muestre su rostro y te conceda la paz”.
Juan 14,27: La Paz es el bien mesiánico por excelencia, que engloba todos los demás bienes salvíficos. El don de la Paz sella su testimonio espiritual: “Os dejo la paz, mi paz os doy, no os la doy como la da el mundo”.
Hechos 10, 36: La acción por la paz nunca está separada del anuncio del Evangelio, que es ciertamente la Buena Noticia de la paz.
En el centro del Evangelio de paz (Ef. 6,15) se encuentra el misterio dela de la Cruz, porque la paz es inseparable del sacrificio de Cristo (Is 53,5).
La paz es un valor y un deber universal, halla su fundamento en el orden racional y moral de la sociedad que tiene sus raíces en Dios mismo, fuente primaria del ser, verdad esencial bien supremo. La paz es fruto de la justicia (Is 32, 17).
LA LEGÍTIMA DEFENSA:
Una guerra de agresión es intrínsecamente inmoral, los responsables del Estado agredidos tienen derecho y el deber de organizar su defensa. El ejercicio a defenderse debe respetar los tradicionales límites de la necesidad y de la proporcionalidad.
DEFENDER LA PAZ:
Las exigencias de la legítima defensa justifican las armas en los Estados, cuya acción debe estar al servicio de la paz: quienes custodian con ese espíritu la seguridad de un país, dan una auténtica construcción a la paz.
EL DEBER DE PROTEGER A LOS INOCENTES:
El derecho al uso de la fuerza está asociado al deber de proteger y ayudar a las víctimas inocentes que no pueden defenderse de la agresión. El principio de humanidad, inscrito en la conciencia década persona y pueblo, conlleva la obligación de proteger a la población civil delos efectos de la guerra.
MEDIDAS CONTRA QUIEN AMENAZA LA PAZ
Las sanciones, en las formas previas por el ordenamiento internacional contemporáneo, busca corregir el comportamiento del gobierno de un país que viola las reglas de la pacífica y ordenada convivencia internacional o que practica graves formas de opresión contra la población.
EL DESARME:
La D.S.I (Doctrina Social de la Iglesia) propone la meta de un “desarme general, equilibrado y controlado”, ya que el enorme aumento de las armas amenaza grave para la estabilidad de la paz.
LA CONDENA DEL TERRORISMO:
El terrorismo es una de las formas más brutales de violencia que actualmente perturba a la Comunidad Internacional, pues siembra odio, muerte deseo de venganza represalia. El terrorismo se debe condenar más absoluta. Manifiesta un desprecio total de la vida humana y ninguna motivación puede justificarlo, en cuento el hombre es simple fin, y nunca medio. Ninguna religión puede tolerar el terrorismo ni, menos aún predicarlo.
APORTACIÓN DE LA IGLESIA A LA PAZ:
La promoción de la paz en el mundo es parte integrante de la misión con la que la Iglesia prosigue la obra redentora de Cristo sobre la tierra. La Iglesia en efecto, es en Cristo “Sacramento”, es decir signo e instrumento de paz en el mundo y para el mundo. La búsqueda común de la paz por parte de todos los creyentes es un decisivo factor de unidad entre los pueblos. La Iglesia enseña que una verdadera paz es posible solo mediante el perdón y la reconciliación.
La Iglesia lucha por la paz con la oración, la oración abre el corazón, no sólo a una relación con Dios, sino también al encuentro con el prójimo inspirado por sentimientos de respeto, confianza, comprensión y amor. Celebraciones de espiritualidad intencional para orar invocando paz y para comprensión, estima y amor. La paz se afianza solamente con la paz; la paz no se separa de los deberes de justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la misericordia, por la caridad.
Para la Iglesia, el mensaje social del Evangelio no debe considerarse como una teoría, sino por encima de todo, un fundamento y estímulo para la acción. (Centesimus annus, 57).



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