“CUESTIONES FUNDAMENTALES SOBRE LA FE EN EL MUNDO”
Testimonios de la vida real:
• “Cuando llegaron los niños dejamos de ir a Misa, explicaba un matrimonio joven. En realidad, podríamos ir, con un poco de sacrificio y buscando soluciones, como cuando nos convidan a comer, pero es la dejación. Al principio se nos hacía pecado, ahora ya no nos importa y hemos decaído en todo sentido”.
• Patricia entró a trabajar y cambió completamente, me decía amargado su padre. Antes era una niña extraordinaria, siempre alegre, piadosa, abnegada. Ahora tiene unas ideas tan raras y temo que se meta en un lío, porque no tiene respeto por nada. No sé cómo se fue a echar a perder tan rápido y me siento culpable de no haberla educado más sólidamente”.
• "Son buenas estas reuniones, decía un obrero en las misiones de su barrio, parece que la Iglesia está descubriendo la manera de enseñarnos la religión a los católicos. Porque uno cuando ya se confirmó cree que lo sabe todo y ligerito se le olvida "lo poco y nada” que ha aprendido”. ¿Podríamos contar experiencias de descristianización y de la influencia terrible de algunos ambientes?
La fe de los fieles: Está hoy día asediada y combatida por el ateísmo militante, expuesta a pruebas y amenazas por el contagio con la incredulidad y corre el riesgo de morir por asfixia o inanición si no se la alimenta con una catequesis adaptada y llena de savia evangélica. Es indiscutible que hay un aumento de la incredulidad en el mundo moderno. Se hace más difícil la fe. Hay tantas corrientes de pensamiento, ideologías, valores que presionan poderosamente y que generan confusión. ¿Quién sabe lo que está pasando hoy día en la juventud, por ejemplo, qué mundo, qué cultura vivirán los niños de hoy en pocos años, qué capacidad de conocer la verdad van a tener? Son problemas que espantan un poco. Denuncia también el Papa el peligro de una nueva forma de ateísmo que llama al secularismo que es toda una concepción cerrada del mundo, que quiere explicarse por sí mismo, sin ninguna relación con Dios. Relega al olvido al Creador, si no se reniega de Él. Es un humanismo ateo, pragmático y militante, que coloca al hombre materialista como un ídolo en vez de Dios y termina en consecuencias inhumanas.
Es la civilización del consumo, el placer como valor supremo, la idolatría, del poder y del dominio de los demás, las injusticias y discriminaciones de todo género. Y, sin embargo, en este mundo tan carcomido nacen también valores cristianos y hay como una nostalgia de evangelización. Además de las amenazas de este nuevo ateísmo está la debilidad increíble de los no practicantes. ¡Como los veraneantes que se bañan felices sin saber que hay un tiburón! Dice el Papa que el problema de los no practicantes es viejo, pero que su incongruencia le duele en lo más profundo del corazón. Recuerda: “La Iglesia quiere atender también infatigablemente a los que han recibido la fe. Trata de profundizar, consolidar, alimentar y hacer cada vez más madura la fe de sus fieles". La Evangelización, más que conquista de nuevos discípulos, es crecimiento en profundidad de los apóstoles. Lo demás viene por añadidura.

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